Una curiosidad es que en un principio el coche iba a ser de color negro, pero al final tomaron la decisión de pintarlo de blanco para que se viera bien en las escenas nocturnas. Además, para la secuela (Los Cazafantasmas II) tuvieron que dar vida a un segundo Ecto-1. Ambos vehículos se encuentran en la actualidad en los Estudios Sony Pictures donde han sido sometidos a un proceso de restauración tras diversos años de deterioro. Al margen, existen diversas réplicas en museos, parques temáticos e incluso alguna se llegó a poner a la venta, pero no se trata del auténtico Ecto-1.